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miércoles, 2 de abril de 2014

Serie Cambodian Cuisine Festival: Kang Kep Baob

Para cerrar la breve serie de comida camboyana, nada mejor que el plato estrella de la Charity Party de PSE: Kang Kep Baob o, lo que es lo mismo, ranas rellenas. Ojo, al final de la receta hay una colaboración especial.

Ingredientes:

  • 6 ranas comestibles (preferiblemente grandes)
  • 200 gramos de carne picada de cerdo
  • Cúrcuma (parecido al jengibre)
  • 2 limas
  • 2 dientes de ajo picados
  • Chile
  • 1 cucharada de salsa de pescado

Preparación:

Limpiar y pelar las ranas. Dos de las ranas se utilizarán para preparar el relleno (reservar las más grandes para rellenar). Para ello, se desechan las patas y se pica la carne. Una vez la carne de las ranas esté bien picada, mezclarla con la carne picada de cerdo. La grasa del cerdo evita que la carne de rana se seque. En un bol, por separado, preparar una masa con la cúrcuma (en su defecto, jengibre), las limas, los ajos y el chile. Mezclar la carme y la masa y añadir una cucharada de pescado asegurando una mezcla homogénea.

Una por una, rellenar las ranas que se han reservado repartiendo bien el relleno por todo el cuerpo. Preparar las ranas rellenas a la parrilla durante unos quince minutos y listas para servir.


"Colaboración especial" del chef Gordon Ramsay:

"Gordon Ramsay Eats Stuffed Frog in Cambodia", de la serie Gordon’s Great Escape (Channel 4)

lunes, 31 de marzo de 2014

PSE Charity Party 2014

Uno se da cuenta de que lleva cierto tiempo en un sitio cuando, como si ya fuera una tradición, asiste a la nueva edición de un evento que se repite todos los años. Yo me di cuenta este fin de semana tras acudir a una nueva Charity Party de PSE. Recuerdo como si fuera ayer cómo viví la del año pasado: la preocupación durante la última semana para organizar la fiesta, la despedida de Margaux o cómo conocí a un grupo de españoles que ahora son amigos... ¡y ya ha pasado un año!

Cartel oficial de la Charity Party 2014

La Charity Party 2014 ha sido muy parecida a la de 2013. El mismo lugar, el mismo motivo (la gastronomía camboyana) y el mismo objetivo: promover la imagen de PSE y recaudar fondos para mantener la actividad. Ha sido muy parecida, sí, pero la he vivido de una manera muy diferente. Para empezar, este año se ha dejado notar la experiencia acumulada del año pasado. Ha resultado más fácil, por ejemplo, encontrar patrocinadores o planificar la logística del evento, por segunda vez organizado en los exteriores del Estadio Olímpico de Phnom Penh. Por supuesto ha habido prisas de última hora y nervios por algún imprevisto, pero, en general, se puede decir que PSE estaba mejor preparada.

A falta de confirmar el número de asistentes, parece ser que había más gente que el año pasado. Lo cierto es que yo tenía la sensación de conocer a todo el mundo. A quien no conocía a través de PSE, lo conocía de la vida en Phnom Penh. Me gustaba hacer de cicerone con la gente que acaba de llegar a PSE o con los amigos que había invitado. Cada vez que iba a ver un stand o a comprar comida, alguien me paraba para saludarme u ofrecerme una cerveza. Los que me conozcan bien, saben que eso me gusta. Supongo que es una de las herencias de mi padre.

Presentadores del evento

También conocía a la mayor parte de la gente que estaba en el escenario; a los presentadores y a los niños que actuaban. Durante la semana, había visto cómo ensayaban sus números y cómo se esforzaban porque todo saliera bien. También había antiguos alumnos. Entre otras muchas cosas, siempre recordaré cómo una antigua estudiante de la Escuela de Comercio se acercó a mí para contarme, orgullosa, dónde está trabajando y lo contenta que está de poder ser independiente.


 
Actuaciones de los niños y jóvenes de PSE

Artistas invitados, tradicionales y modernos

Un año más, la Charity Party ha sido posible gracias al trabajo de muchos voluntarios de PSE. Como mero invitado que fui, no quisiera dejar de agradecerles su esfuerzo tanto durante las semanas previas como en el propio evento. Pablo y Carlota, por ejemplo, trabajaron sin cesar durante la jornada del sábado coordinando actividades para niños y un grupo de estudiantes, respectivamente. A ellos se unen infinidad de cocineros, profesionales y amateurs y muchos profesores que contaban la actividad de su escuela en los stands que PSE había habilitado al efecto. El año que viene más; lo que no sé todavía es dónde estaré.

PS. Y por supuesto, en la Charity Party pudimos disfrutar de la mejor comida camboyana preparada por personal y familias de PSE. Pronto, la receta estrella del festival.

Ejemplo de los stands de comida de cada provincia

Agradecimientos: Fotos cortesía de Pour un Sourire d'Enfant

domingo, 16 de marzo de 2014

Serie Cambodian Cuisine Festival: Beef Lok Lak

Continua la serie de comida camboyana, previa a la celebración de la Charity Party de PSE. Hoy toca Beef Lok Lak. Rico, rico, con fundamento y fácil de preparar.

Ingredientes:

  • 300 gramos de filetes de ternera
  • Salsa de soja
  • 1 cucharada de salsa de ostras
  • 1 cucharada de salsa de pescado
  • 1 cucharada de salsa de tomate
  • 3 cucharadas de azúcar
  • Pimienta negra
  • 2 cucharadas de aceite
  • 2 dientes de ajo
Salsa de acompañamiento:
  • Zumo de lima
  • 2 cucharadas de pimienta negra molida
  • 1 cucharada de salsa de pescado
  • 1 cucharada de agua
Para servir:
  • 2 tomates pequeños
  • 1 pepino
  • 1 zanahoria
  • Media cebolla roja pequeña
  • Lechuga
  • Y arroz, claro...

Preparación:

En un tazón grande, mezclar la carne con la salsa de soja, la salsa de ostras, el azúcar, la salsa de tomate, la salsa de pescado, la pimienta negra y el ajo (picado fino). Marinar durante 30-45 minutos. Mientras tanto, preparar la salsa de acompañamiento combinando los ingredientes hasta conseguir una mezcla homogénea. Decorar dos platos con la lechuga, rodajas de tomate, pepino y zanahoria y cebolla troceada. Calentar el aceite en un wok y saltear la carne. Repartirla en los platos, añadir arroz hervido a voluntad para acompañar, ¡y listo!

Ración de Beef Lok Lak

jueves, 6 de marzo de 2014

Serie Cambodian Cuisine Festival: Amok Trey

Después de un año en Camboya y al acercarse la fecha de la próxima Charity Party de PSE, caigo en la cuenta de que en todo este tiempo apenas he hablado de algo tan básico como las cosas que se comen aquí. Es cierto que alguna vez he mencionado ranas, arañas, grillos, cucarachas; quizás incluso serpientes, pero la verdad es que no son "el menú habitual".

Mencionaba antes la Charity Party y lo hacía porque su objetivo es reunir en Phnom Penh tanto a locales como extranjeros con la excusa de promocionar la cocina camboyana y, a la vez, la misión de PSE. Como todos los años, se celebra a final de marzo. Yo, desde hoy hasta entonces, me comprometo a hablar de la comida de Camboya, prometiendo, a la vez, que esto no se convertirá en un blog culinario ni en una guía de restaurantes.

Empiezo con uno de mis platos favoritos: Amok Trey (Trey o trai es "pescado" en camboyano; es una de las pocas cosas que sé). Se dice de él que es el plato nacional de Camboya.

Ingredientes:

  • 12-15 hojas de lima ralladas (desechada la nervadura)
  • 1 tallo picado de lemongrass (sólo la parte blanca)
  • 1 galanga pelada y picada en trozos 1 cm
  • 3 dientes de ajo picados
  • 350 ml. de leche de coco
  • 1 cucharada de pasta de gambas
  • 2 cucharadas de salsa de pescado
  • 1 cucharada de azúcar de palma
  • Sal
  • 700 gramos de filetes de perca sin espinas, pelados y cortados en trozos pequeños
  • 2-3 hojas de plátano
  • 6 pinchos de bambú (en realidad, vale cualquier pincho o palillo)
  • Arroz

Preparación:

Con un mortero, preparar una pasta con las hojas de lima, el tallo de lemongrass, la galanga y los ajos. Incorporar la pasta a una sartén grande y mezclarla con la leche de coco. Añadir la pasta de gambas, la salsa de pescado, el azúcar y una pizca de sal. Cocinar la mezcla a fuego lento durante unos tres minutos hasta que esté suave. Agregar el pescado y continuar cocinando durante cinco minutos hasta que el pescado esté listo. Retirar del fuego.

A continuación, recortar los bordes duros de las hojas de plátano, con cuidado de no romperlas. Preparar con las hojas seis cuadrados de 24 centímetros de lado. Del sobrante, cortar seis tiras de 8 x 24 centímetros aproximadamente. Poner a hervir una olla grande de agua y preparar un recipiente con agua helada. Una vez el agua haya hervido, trabajar del siguiente modo con las tiras, una a una: utilizando unas pinzas, sumergir durante un minuto la hoja en el agua hasta que se ablande. Inmediatamente después, sumergirla en agua helada, escurrir y secar con un paño de cocina.

Colocar una de las tiras en el centro de uno de los cuadrados y poner sobre ella una sexta parte de la mezcla de pescado. Juntar los extremos de la tira y mantenerlos por encima de la mezcla. Con la otra mano, encerrar la mezcla con los otros vértices del cuadrado y asegurar con un pincho de bambú. Repetir el proceso con el resto de hojas de plátano y la mezcla de pescado.

Por último, distribuir los paquetes en una cacerola de agua hirviendo a fuego lento. Tapar y cocinar durante 40 minutos. Servir con arroz.

Ración de Amok Trey

Nota del autor: Por supuesto, he de reconocer que he sido incapaz de prepararlo yo mismo. Incluso reconozco que hay alguno de los ingredientes que hasta ahora ignoraba (ej. Galanga)

sábado, 18 de mayo de 2013

Tarántula

No, esta entrada no es para hablar de una película de miedo como "Anaconda" o "Los pájaros". Aunque a juzgar por las cosas que se ven en Camboya, podría haberlo sido. También podría haberlo sido por la tensión vivida durante los momentos previos. Los momentos previos a probar una tarántula. Sí, una tarántula. Fue anoche en el restaurante Romdeng de Phnom Penh, siguiendo la recomendación de Lauren, ya clásica expat, y, aparentemente, de los usuarios de Tripadvisor, que lo colocan como el segundo mejor restaurante de la ciudad.

Pablo y yo decidimos llevar al lado culinario nuestro nuevo intento de hacer algo "aventurero". La excusa, además de probar algo nuevo, era que lo hicieran las dos voluntarias inglesas, Erin y Tilly, quienes, en su año sabático previo a la universidad viajando por Australia y el sudeste asiático, lo más exótico que habían probado hasta ahora había sido unos dumplings. Dumplings que, por otra parte, pueden encontrar en cualquier restaurante asiático de su Manchester natal.

Durante su estancia en PSE, Erin y Tilly han dado clases de baile a los niños y niñas que viven en el internado. Todos lo han pasado genial. Ayer, delante del resto de alumnos, bailaron las coreografías que habían preparado. Desde "Call me maybe", pasando por JLo, hasta llegar a Justin Bieber. Éste es su último fin de semana en Phnom Penh y la segunda excusa para cenar juntos era agradecer a Vichhika y Mengsry cómo las han tratado durante el mes que han estado en PSE. Vichhika y Mengsry, los responsables del internado de PSE, se han convertido en grandes amigos. Contar con ellos para la cena era, además, un seguro de vida ante el menú del restaurante. Primero, porque nadie mejor que ellos nos podía recomendar qué pedir y segundo, porque si algo no nos gustaba sabríamos que no sobraría; Mengsry daría buena cuenta de ello.

Volviendo al Romdeng. El Romdeng es un restaurante que, como el Lotus Blanc de PSE, sirve de escuela de formación a jóvenes que han salido de las calles de Phnom Penh. Lo gestiona una ONG que se llama Friends International y funciona bastante bien. Una vez allí y sin apenas tiempo para decidir, pedimos las tarántulas. Así nadie podía arrepentirse. Al momento de hacerlo uno de los profesores se acercó con una tarántula viva y nos la puso en las manos. Vichhika y Mengsry se apresuraron en tranquilizarnos y decirnos que no teníamos por qué preocuparnos ya que, una vez se cazan las arañas, se les extrae el veneno. Sobre la piel, se notaban los pelos de sus patas y cómo se esforzaba para agarrarse.


El resto fue más rápido. Enseguida llegó el plato con las tarántulas fritas, muy menguadas de tamaño. Prepararlas debe ser relativamente sencillo. Tal como nos contó Vichhika, se mantienen vivas hasta poco tiempo antes de freírse. Antes de hacerlo se las sumerge en agua con sal. Es al hacerlo cuando mueren. Después se fríen y se presentan como se puede ver en el plato, con una salsa para potenciar el sabor. Decía que el resto fue más rápido, pero no fue así. La cara de Erin al ver las tarántulas era todo un poema. No se atrevía a probarlas y digamos que únicamente cumplió. Tilly sí que fue capaz de tomar las suya. Pablo y yo repetimos. A mí, particularmente, me gustó el sabor, entre la gamba y el pollo, con el toque ligeramente picante de la salsa.


El resto de la cena fueron platos típicamente camboyanos, incluido uno con hormigas rojas. En comparación con las tarántulas no tienen mayor interés bloguero. Parece, en todo caso, que estamos muy alineados con la ONU y la FAO y seguimos al pie de la letra sus recomendaciones de comer insectos (o artrópodos en el caso de las arañas) para combatir la obesidad y luchar contra el hambre. Visitantes que estáis por venir, preparaos para cuando llegue vuestro turno.

jueves, 2 de mayo de 2013

Diecinueve metros cúbicos de arroz

Esta mañana en PSE ha tenido lugar la ceremonia de entrega de arroz que anualmente suministra el Programa Mundial de Alimentos (WFP) a través de la Embajada de Japón, que, a su vez, canaliza la ayuda de la ONG "Forum for Peace, Human Rights and Environment". Ha sido una ceremonia sencilla. Los responsables de PSE y un grupo de alumnos han recibido a las autoridades del WFP y la Embajada. Juntos han honrado la bandera, presenciado una danza de bienvenida ofrecida por varias pensionnaires y, tras discursos varios, finalmente se ha hecho entrega del arroz.


Se han entregado diecinueve metros cúbicos de arroz. Es difícil hacerse a la idea de cuánto es, incluso viendo los sacos apilados uno encima de otro. Al contrario, sí resulta fácil comprender la importancia que tiene el arroz en la cultura camboyana. En el idioma khmer, comer se dice "kgnam bai". Literalmente "comer arroz". Comer no se entiende si no es con un plato de arroz. Para PSE el arroz es también uno de los fundamentos básicos de su acción. La distribución de alimentos es el primer mandato que se recoge en sus estatutos.

Los diecinueve metros cúbicos de arroz van tomando forma. Cada mes, la cantina de PSE consume cerca de veinte metros cúbicos. Con veinte metros cúbicos PSE hace cada mes lo que no pueden hacer las familias con escasos recursos: alimentar a los niños que viven internos en el centro y a los que acuden diariamente a clase desde sus casas. Sin arroz no hay estudio. Con arroz, lo hay.

Además del servicio de cantina, PSE facilita cada mes más de setenta metros cúbicos de arroz a las más de tres mil familias acogidas en los diversos programas de la organización. El precio del kilo de arroz es sensiblemente inferior al de mercado, en parte como compensación a la cantidad de dinero que aportarían sus hijos si trabajasen en lugar de estudiar. Con ello pueden afrontar de una manera más desahogada su día a día, teniendo la tranquilidad de que sus hijos están bien alimentados.

Diecinueve metros cúbicos de arroz son muchos metros cúbicos de arroz. Permiten cubrir una de las necesidades básicas de toda persona, la alimentación. Permiten cubrir un mes de las necesidades de la cantina. Casi un tercio de las necesidades mensuales de las familias. Y, sobre todo, facilitan oportunidades. Oportunidades para los miles de niños a los que ayuda PSE. Oportunidades para salir de la miseria y construir futuro.


lunes, 1 de abril de 2013

PSE Charity Party 2013

Hay una semana en el año en que PSE se paraliza. El motivo no es otro que la celebración de la Charity Party. En esta ocasión tuvo lugar el pasado viernes y sábado y, efectivamente, PSE se paralizó. Durante el último mes se ha vivido en el centro una mezcla de ilusión y nervios. Este año no era una Charity Party cualquiera. Este año era la primera vez que se celebraba fuera de las instalaciones de PSE, ni más ni menos que en el Estadio Olímpico de Phnom Penh.

El reto organizativo era inmenso. La repercusión mediática se preveía - y así ha sido - importante. Había muy poco margen para el error y muy poco presupuesto para gastar. Con muy poco había que hacer mucho. Durante el último mes, me ha impresionado ver cómo todo el mundo en PSE, desde los directores a los alumnos, se ha esforzado en lograr que la fiesta saliera bien. Al fin y al cabo, es una fiesta y a todo el mundo le gusta pasarlo bien... Pero si una sensación me ha calado es que la Charity Party es algo más que una fiesta. Es una especie de rito, una tradición, algo que se espera durante todo el año. Es también una recompensa, como una suerte de salario emocional para los trabajadores en la antesala del año nuevo khmer. Una recompensa que no está exenta de un gran esfuerzo.

A pesar de la vorágine de la última semana, de las reuniones de última hora animando a vender entradas, a pesar de los nervios, de las cosas que se tuercen en el último minuto, a pesar de todo, todo salió perfecto. El viernes acudieron a la fiesta cerca de cuatro mil personas. Los últimos datos del sábado apuntaban a más de cinco mil. En total, más de nueve mil personas habrían podido conocer lo que hace PSE. Precisamente, dar a conocer la organización, darle más notoriedad, era uno de los objetivos que se perseguía. Y no lo olvidemos, la recaudación de fondos. Por volumen, la Charity Party es el evento que supone la mayor fuente de ingreso local para la ONG. La inversión este año ha sido mayor que en otros. Afortunadamente, también se ha contado con el apoyo de importantes patrocinadores e instituciones públicas, especialmente el Ministerio de Turismo.

Contar con el apoyo específico de las instituciones ha sido clave, en tanto que ha permitido un mayor  impacto mediático a través de ruedas de prensa conjuntas y facilitado mucho gestiones como la reserva del Estadio o la colocación de carteles promocionales en las calles de Phnom Penh. El hecho de que fuera el Ministerio de Turismo el que apoyó la iniciativa está vinculado al motivo de la Charity Party de este año: promocionar la gastronomía camboyana. Cada una de las carpas del recinto ofrecía un plato típico de una provincia de Camboya. Había muchas cosas que probar. Desde los khmer noodles a las ranas rellenas, riquísimas.

Para mí, la fiesta fue la oportunidad de conocer mejor la cultura de Camboya. Pero no sólo de eso. También de conocer en un entorno diferente a mucha de la gente con la que trabajo, de ver a los niños pasarlo bien y disfrutar fuera de las clases. Y de conocer a más españoles en Phnom Penh. Es curioso, pero ya de lejos se nos reconoce. Es cierto que rodeados de miles de camboyanos se identifica fácilmente a un extranjero, pero a los españoles se nos ve venir a la legua. Después de conocerlos no puedo decir sino que hay material para un nuevo Españoles por el Mundo Edición Camboya. Quizás algún día lo grabemos.

Pero sobre todo, haber compartido este mes previo a la Charity Party me ha servido para descubrir lo que puede llegar a hacer un grupo de gente - este grupo de gente - cuando se implica y trabaja con un mismo objetivo. En Camboya hay mucho potencial para salir adelante. Simplemente hay que tener una idea y la ilusión, constancia y coraje necesarios para llevarla a cabo. Entre todos no es nada.